"Vive otros mundos"

Porque un suspiro en versos basta… un adiós, un te amo, un abismo, una penumbra; basta una palabra para adentrarse en otros Mundos.
“Mira a través de mis ojos y descubre mi perspectiva”

sábado, 19 de junio de 2010

Así es mía, ella

Y de todos eres mi preferido, Caoba Hondureño te elijo.
Tus semillas recitan el sortilegio hacia mi edén de ensueño;
danzan el enigma en mi rostro, giran y giran con el céfiro.
Relegas la urbe mientras atenúas el esqueleto de mi cuerpo.
Ya no coexisto, solo existe mi esencia plena. ¡Qué sosiego!

Así es ella, como el Caoba Hondureño.

Así es ella, como una noche de aguacero.

Desde el éter raudas gotas velan celosamente el ambiente;
a cada planta miman y con primor el esplendor le inspiran.
Depuran lo pusilánime que la lobreguez esconde sin vida,
y atemperando la acrópolis suscitan aromas de gratitud divina.
En un todo son aguaceros que en las penumbras me purifican.

Firme elemento que das vida sostenme con savia, tierra mía.
Matriz de mis pasos por ti forjé lo que en mis sueños idealicé
y te pido, únete a mis desplomes, fuerte en cada golpe.
Compañera, camino; tu seguridad embelesa cada miedo caído,
nutriendo de verano, cada grano en ti se vuelve más humanitario.

Así es ella, como la tierra que da vida.

Así es ella, como el ávido deseo.

Un fogoso escalofrío acaricia con cosquillas mi monte de Venus,
esas vehementes ganas me afanan al observar tu sublime cuerpo:
caudalosos tus cabellos, tan diáfanos ojos exponen tus adentros,
tus pezones punzantes seducen mi boca, incitante es tu cuello,
y tus piernas son los senderos al cáliz que alimentan el ávido deseo.

Cual sinfonía de sirena cada nota cautiva y de ilusiones maravilla,
bendecida voz a los querubes emboza, a los mortales levita;
el casto arte por pocos trabajado en ti fue infundido y otorgado.
De un regocijo se sienten mis oídos con el ímpetu de tu espíritu,
siempre acompañado desde el empíreo por coros divinos.

Así es ella, como una sinfonía de sirena.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 18 de Junio de 2010

martes, 8 de junio de 2010

Añoro en Averno

¡Tártaro! tanta mácula y ante el Olimpo te vendes fausto;
sublimas el pecado encolerizando el poderío en tu canon.
Tú cegaste en dilatado placer al penetrar con podre de hiel
aquellos que disuadí y de las fauces de cancerbero comí…


… y mi psique fue cianuro bebido por mi cuerpo impuro.


Rememoro, me entumeciste en este infierno de enclaustro,
a una cuarta me poseíste en aire. Entonces te sentí, Hades.
Mis pestañas heladas auguraban en vano el sitial de artimañas;
mas me halle bajo un libre albedrío sin desmán subyugada…


…que idiota pusilánime, entre cenizas mi sonrisa dislocaba.


Me hundí en inmundicia de almas, esas del río Aqueronte;
y mi cuerpo aferrante a la vida se extasió en pasado, sin nombre.
Pútrida sentí lo que dura una flor de otoño en morir,
sentí el soplo sobre la inmensidad que una noche de enero viví…


…creí respirar la íntegra frescura del mar. Respiraba óbitos.


Averno de Dante, averno mío; pareces estar, y de pronto no.
¡Que musas reflejadas en mis pupilas! las ondas musicales
que de olas florecían, exaltando la penumbra más punzante
de la noche misma; cual fondo de invidente en sus ojos, de día…


…y el firmamento se trastocó en océano; y elevó el navío.


Centellas embelesaron mi vista, hacia ti, luna cautiva;
se describían como flamantes lienzos, aquellas playas benditas.
Aún percibo casi real, esa sonrisa diurna sobrecogida
al revelar de las rocas impetuosas caricias que el mar concedía…


…no apures, tórridas tinieblas, déjame añorar con sutileza.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 23 de Febrero de 2010

Cautivador valle

Emanaron agudas como aspergiendo de fulgor
lozanas lágrimas, que a contraluz resbalaban
y por mis mejillas delataban un vestigio de alegría.
Aparecieron como intérpretes señeras pero sutiles,
por vez primera de un alborozo irreprimible.

Mi corazón ansiaba anidarse en mis pupilas,
desasosegado, latía por el deleite que no veía;
parecía vivir lo que mis ojos inverosímil percibían.
Poco a poco me fui anquilosando ante el encanto
que infinito y vasto sobre mi alma se fue posando.

¡Caracas! Esplendorosa ciudad que anonadas expectativas;
despojada del tiempo te viví perpetua, inefable belleza.
Entumeciste todo a mí alrededor implorando atención,
protagonizando esta noche un desboque de delirio y pasión.

Poseí tu colina, esa que inmersa de lobreguez se distinguía,
como un trazo de carbón en un lienzo blanquecino
que aunque ínfimo, colosal abarca los sentidos.

Deploré cada destello; de presencia millones habían;
pude discernir lo trascendental de los seres que te habitan
y tras utopías alucinar la figura de individuos.
Ellos son, y mantienen en arcano sus fantasías.

Tras la pesquisa insaciable de admirar toda pizca
se reveló de tu noreste un sendero altruista;
él, me encauzó entre parpadeos a tu firmamento.
Lo se, pido perdón por desvanecer y colarme en tus vientos.

Troqué mi bálsamo al inhalar de ti la esencia virulenta,
divina, pero tan intensa que vislumbró mi demencia.
Y con el aire ajusté tu cadena. A la negrura te entierras
camuflando la opulenta riqueza de naturaleza.

Te vertí en el calor brioso de mi vientre,
destilando frenesí te amé embriagada de vehemencia,
la misma madrugada que comprendí mi existencia
al ser y hacer mía mi alma de complemento ¡perfecta!


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 31 de Julio de 2009

Enigma celestial

Niña intimidada en tus labios fenece el tiempo,
suspendes en sumo, latidos de estruendo funesto
e incitas al empíreo a bordar tus sueños furtivos;
cesas el agite inerte del hálito inconsciente
al gozar del ave rapaz de la inmortalidad.

Lo sientes, pero te has pasmado indeleble,
y en tu ijar el aura se vislumbra vehemente
al abominar la desidia que mueve cada idilio.

¡OH Niña! Niña de espíritu, mujer de camino.
¿Por qué doblegas tus tobillos y desistes en el hombrillo?
¿Por qué enajenas tu vida sabiéndola perdida?

Pareces pincelada por el delicado ángel alado,
cuando al desnudar tu alma ante tal existencia
y eximir del pasado tus nocivas vivencias,
reflejas el deleite que ella en ti vierte.

Su voz es un manjar que te hace excluir la gravedad,
es un caudal que suprime de tu piel las impurezas,
es un fino hilo de hielo que toca tu espalda y te estremece en seco,
es el infinito cuyo origen se halla en tu ombligo.

¡OH Niña! Niña de espíritu, mujer de camino.
Reconoce que ante ella tú has sucumbido.

Emerges súbitamente del colapsado Mundo falso;
“te disipas, te anulas, te dispersas, te pierdes”,
eso infieren las embelecadas piltrafas corrientes
que ignoran la veracidad del paraíso preeminente en tu mente,
ese, que ansías compartir y como eje de su vida difundir.

¡OH Niña! Niña de espíritu, mujer de camino.
Ansías amarla y sepultar imposibilidades en un eterno suspiro.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 21 de Junio de 2009

Sinfonía ocular

Existen miradas…

Miradas perdidas, afligidas, acongojadas, desterradas y acometidas
danzando en un padecimiento fúnebre de heridas vivas;
se hallan sumergidas y ante su vista el Mundo se disipa.
Incluso de espalda su pesadumbre fatiga cualquier alegría.

Miradas opacas, adustas, iracundas, impenetrables y frígidas
no alcanzan tocar el control y lo sienten recóndito en el empíreo.
Se mantienen por el filo de la inquina desterrando la vida;
socavando la necesidad nociva de destruir fantasías.

Miradas tímidas, frangibles, ensimismadas, sutiles y retraídas
sobrellevan dentro de su obscuridad quimeras incontenibles;
y aunque incapaces son de corporificar e impeler lo sentido,
se alimentan de las esperanzas que se forjan en su hígado.

Miradas luminosas, deleitables, dichosas, diáfanas y castas.
Rocían el motivo con la sutileza que brinda cada suspiro,
acariciando los colores que emanan un acogido regocijo.
Son armonía patente posando en cuadros de ensueños vivientes.

…y otras tantas que andan aflorando de la hondura del alma;
invidentes, logran ver el Mundo más allá de lo que pueden.
Ellos, observan lo imperceptible de cada punto, desmesurado.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 3 de Mayo de 2009

Numen

Muchas piezas vagan remotamente por mi cabeza
creando una conjetura que se enmaraña en mis ideas.
Eminente, responsable eres de esta erótica demencia;
mas objetar no puedo, tú dominas todos mis pensamientos.

Veladas solitarias pasaron difusas entre cada penumbra
siendo cómplice indeseable de la ignorancia de tus labios,
idealizándote anonadada tras la simbiosis de mi ventana;
así te idolatraba, omnipresente, omnisapiente
cual luna nueva que en fase oculta todo lo pretende.

Te conservaste inerte en mi conciente por no pertenecerme.

Pido perdón por las saturadas veces que convidaste mis fantasías
en las que impune recorría tu boca con la mía,
esas que me inmolaban al palpar la tangible realidad
puesto que inverosímil te he convertido en mi verdad.

Quiero ser el puente que te lleve a ese mundo sumo,
el prisma que desborde de color tus momentos mas oscuros.
Permíteme tatuar tu cuerpo y mimarlo con caricias y besos;
cobijarte con mis fuerzas cuando sientas sucumbir sin resistencia.
Mi doncella excelsa tan solo pretendo ser tu princesa.

Como Safo a sus discípulas majestuosos poemas atribuía
hoy numen de mis versos cabal te has vuelto
y cual deidad acaparas aflorando mi susceptibilidad
una invectiva entre Venus y mis rimas.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 1 de Marzo de 2009

Indeseablemente mía

Hoy sucumbo en tu lecho inoculada de fluido veneno,
deleitada del magistral goce que le brinda tu boca a mis senos,
sofocada por el placer vehemente que dentro de mi se vierte,
desbordada en el humor acuoso nacido en cada uno de tus poros.

Sin sumisiones, con poco detalle, convidas al sanguinario “Ares”
e incitas a Deimos a que continúe esta velada de solaz fúnebre;
porque implorando se promovió este desgraciado encuentro
e implorando, así mismo, debe culminar esta aberración de momento.

Se entrometen muy oportunos en nuestros besos, los recuerdos,
que acentúan mi debilidad y fortalecen tu estadía en el tiempo;
tus amantes, los que hacen a tus sentidos estremecer en sus dedos,
a ellos les tengo aversión por no haber confabulado lo bueno.

Impune aparentas como el silencio tras un grito de guerra,
culpable eres como la sangre, que seca, evidencia al marcial caballero.
Y se puede notar la desidia con la que sostienes mi vida
si al instante te doblegas y reduces el costo de mi cuerpo en venta.

Entonces llega, porque siempre llega ése, el término,
bordando en mi piel la alegría, sin duda, efímera.
Los colores se difuminan ante mi mojada vista
confundiendo el terreno que cabizbaja tanteo…
… buscando tu regreso.

La soledad, tan fría, tan humana, tan mía.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 2 de Enero de 2009

Yo

Hilo traslucido que danzas en la tela fina de los labios
de ti penden en segundos poco más que tus pecados
queriendo ser encubiertos tras rojas gotas en el pavimento.
No te ahondes en la tierra que igualmente flotarán tus penas.

Y eres lo que el infierno al cielo, y obtienes lo antagónico a tus deseos.
Divagando con escasa sabiduría reposas la lava enardecida
de eso que al inicio de los tiempos fue nombrado músculo pasmado.
No te vuelvas al camino que de intenciones se hizo y se ve en el olvido.

Injuriosas palabras son las que osas decir, difusa poetisa;
enalteces tu talento exaltando a la vez extrañas carencias
como Lucifer cree reinar al contener en su ser raíces de perversidad.
¡Qué demasía! desdichada alma que se halla sin saberlo perdida.

¿Por qué vacilas ante situaciones de intimidad selectiva?
Lo sabes, ocasionalmente revuelves y con perplejidad obtienes sostenes;
te dejas llevar por melodías que reviven pasiones sentidas
impregnando tu alcoba con el sudor de las musas en unión divina.

Ni excedas el pensar ni limites el raciocinio, busca el equilibrio.
Expandiendo el término de lo errado no sacrifiques lo vivido
y te perderás en los placeres tentativos del amor soltero, sin juicios.
Eres la singularidad perfecta de esta culpable, una más en la Tierra
y dictaminando mi condena tú te encadenas.


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 23 de Noviembre de 2008

¡Ella! y la pequeña

Esa pequeña se encontraba rodeada de un mar superficial
que sus ojos creaban, aflorando, el ahogo sentimental.
Arremetían los demacrados dedos una maraña de tersos cabellos,
danzando desgraciados, el infortunio de su desolada dueña.

¡Ella! La sublimidad de su aura la dotaba de inmensidad,
y las palabras en sus labios se tornaban en tenues melodías.
Desbordada de gracia sostenía sin saberlo, esperanzas ajenas
que se trasnochaban tras la incógnita del valor que poseían.

Y ¡Ella! era la suerte adversa de la pequeña.

La pequeña se esforzaba y plantando ilusiones en sus propios sueños
se disolvía el secreto; se alejaba inconciente de ser su sustento.
Y pensaba, y sentía, y no entendía, y luchaba, y perdía, y decaía.
Experimentaba sensaciones de la intensidad del viento, sin quererlo.

¡Ella! dormía al tranquilo ritmo de sus fantasías, en su vida;
ignorando realidades que la pequeña hacia para mantener la cercanía.
No comprendió aquella tarde palpablemente mortal en Altamira
que la gente consumía la intimidad que la pequeña tanto quería.

E imaginaba su faz junto a la de ¡Ella!, sus besos acelerando el momento;
pero caía desquiciada en puros cuentos, parecía demente por completo.
Es posible que el alma necesite de esa presencia al instante de conocerla,
mientras ¡Ella! no percibía la misma necesidad de la pequeña.

Esa chicuela exhortaba a lo sobrenatural para obtener el afecto ideal,
ese que solo ¡Ella! mantenía tan intacto y desbordante de vitalidad.
Sustituyendo sueños de almohada por anhelos tan cercanos como imposibles;
la pequeña era presa de algo tan táctil como sublime.

Ahora ¡Ella! maneja serenamente los hilos del títere;
el títere sigue con placer los impulsos de su sentir, dirigidos por ¡Ella!.
Los olores que conforman a ¡Ella! envuelven a la pequeña,
y la pequeña por siempre estará cristalizada para ¡Ella!.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 10 de Septiembre de 2008

Se aman

Se observan, de lejos, e inmediatamente ocurre un destello.
Sin quererlo sus labios se curvan haciendo único el momento
donde al parecer entre sus pupilas no hay cabida para el resto.

Se acercan, poco a poco, burlando irónicamente las diferencias.
Van sincronizadas cual noche con su mañana
guiadas por un cosquilleo de miedo que las revuelve por dentro.

Se aceleran, sus corazones, dan rienda suelta a sus emociones.
No lo creen, lo que sienten, y se desnudan con la mente,
y se voltean, se alejan, se dicen adiós y se congelan.

Se buscan, en silencio, siguiendo al perfumado viento.
Caminan impotentes desafiando la cólera que las arremete
pues el bufón destino se empeña en ausentar sus caminos.

Se pierden, antagónicamente, engañadas por el afán impulsivo.
Están sumergidas, ahogándose desesperadamente con cada grito,
notando al expulsar el aire como se les va la vida en un instante.

Se encuentran, casi muertas, en un estado de profunda inercia.
Y revive esa aura ávida que entre ellas persiste;
alterando como gotas heladas en el desierto, sus temperamentos.

Se ilusionan, permitiendo, dándole espacio a un nuevo sentimiento;
arriesgando el solitario ayer por un acompañado amanecer.
Viven afuera del Mundo alucinando un renovado rumbo.


Apoyando el amor sin límites y la cultura lésbica.
Por un Mundo sin discriminación.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 24 de Julio de 2008

Mundo Propio

Suspendida en mi alcoba, entre mi cama y el suelo:
en la “NADA” no hay quien turbe las aguas de mi alma.
Puedo lentamente, respirar serenidad y apaciguar el lugar,
ubicando palpitaciones por cada estímulo, sin razones,
que permiten protagonizar mi sentir y desplazar el porvenir.

Y voy mas allá; nublando lo insípido que me rodea,
tal ves queriendo burlar un poco a este Mundo de ruleta.
Miro detalladamente el ambiente del momento
notando que nada observo, solo yo y mis sueños con deseos.

Sueños con vida propia que tropiezan con ellos;
ellos, los humanos, que invernan en pozos de excremento.
Manipulan las mentes putrefactas que llegan a sus dedos
dirigiendo al abismo profundo todos sus anhelos.

La distancia acortada que corre el riesgo de ser olvidada,
y el cuerpo impuro que se encuentra inmóvil casi del susto
penden involuntariamente de mis sentidos dementes
que juegan libres en el paraíso ilimitado de la naturaleza amada.

Gotas pudorosas tomadas frágilmente por el viento,
alivian con su abrazo a retoños y plantas ya cansadas;
mientras un regio vendaval envuelve a un matorral
llevando consigo flores de exquisitos olores.

Formo parte del instante que poco a poco recreo;
y aunque lejos del camino diario para muchos parezca,
yo no necesito dar pasos ni atravesar fronteras.
Rienda suelta a la magia e ideas y ya estoy donde quiera.


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 18 de Julio de 2008

Sálvame

Ámame detrás de la Luna, donde el Mundo pose a nuestras espaldas
y el infinito cielo cubra con su inmensidad nuestros cuerpos, cual sábana.
Volemos por los rincones de la sombra que envuelve el Universo
para poder observar con detalles cada surco de tu alma y de tu cuerpo.

Quiéreme cuando me quite el maquillaje y descubra mi rostro cansado
y búrlate del tiempo que se ha quedado atrás de mí, agotado.
Secuestremos las horas atando cada segundo al pie de la cama
para que tengan que presenciar nuestro acto de amor sin mencionar palabra,
detenidas por la inmortalidad, enemiga del final y fiel amiga de lo eterno.

Ayúdame a escapar de éste, mi castillo de cristal alguna vez soñado
que ahora está quebrado por mis tantos tropiezos, algo remendados.
Cose con hilo de seda las heridas de mis pies blancos y delicados,
que están ensangrentados por pisar mi propio corazón en pedazos.

Sujétame a un suspiro de caer desmayada en el piso
y muéstrate sumisa a los gritos de tus labios, que mueren por tocar los míos.
Cántame una canción de cuna mientras me meces en tus brazos de luna
y dulcemente decora con tonos de algodón ese cuarto lleno de ilusión.

Rescátame de la enredadera de creencias que tengo en mi cabeza,
pues guiándome de mil sentimientos falsos sin saberlo, me voy destruyendo.
No dejes que confunda la sublevación de tu olor con el de otra persona
y una vez más marca mi cuello con tu aroma, ese que me vuelve loca.

Si tus noches se ven invadidas por el recuerdo de lo que fuimos un día
y tu mente no deja de ser acosada por mi presencia ya vacía,
sálvame de este presente que yo misma creé sin saber por qué
y no dejes que siga con esta obra de teatro sin venta en las taquillas.

Guíame por tu camino que el mío fue borrado y enviado al Limbo,
no solo por mi destino sino también por mis propios actos destructivos.
Tú puedes ser la única heroína de esta vida que se quedó sin alegría.

Sálvame del prototipo de chica mal diseñado desde niña…

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 26 de Abril de 2008

Guzmancismo sin Guzmán

A mitad del siglo XIX un gran líder se nos presenta,
paternalista, autócrata e inteligente, un caudillo de primera;
pues mas que Antonio Guzmán Blanco, ser, nadie pudiera.


Septenio, quinquenio y bienio tres períodos de gobierno,
regidos todos por Guzmán, mas no presente en ellos por completo;
pues estar cuando se es ausente, difícil es, mas no en este cuento.
“El Guzmancismo sin Guzmán” es la muestra de esto.


El progreso venezolano fue la prioridad en sus gobiernos
y bajo la excusa del perfeccionamiento, aprovechando el momento,
realizó innumerables viajes a países extranjeros.


Dejando encargados del país a líderes que le convinieran,
mas pronto que tarde siempre salía en el primer vuelo que pudiera
mientras aquí, la disputa crecía entre caudillos, generando guerras
y provocando ideales fracturados, aunque a simple vista no se viera.


Aunque a fuera del país pasara Guzmán gran parte de su tiempo,
algunas de esas veces hay que reconocer, eran a favor del pueblo.
Pero...¿No se cae en abuso cuando es muy seguido lo poco querido?


Estatuas caídas hablan por si solas y reflejan en todas el mismo retrato,
cuando a su vez protestan también observando el agravio.
Y el Clero, mantiene sus manos atadas, ya rotas, por querer liberarlas;
pero en el gobierno uno solo manda, mientras que los demás acatan.



Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 22 de Febrero de 2008

Dibújame

En la esquina más profunda de tu cuarto reposo algo más que mis párpados;
una postura burlona ante reglas de estética juega con tu presencia.
Sonrisa fracturada un poco inundada te reta a que materialices el momento
y con un lápiz te invita a que calques cada átomo de este cuerpo.

Dibuja mi rostro, inexpresivo, sutilmente disfrazado de caminos;
colorea mis ojos, si es que puedes con tanto delineador y brillo.
Sombrea mis labios que pálidos están, desnudados al frío
y bordeando mis cejas ofréceles una carretera sin desvíos.

Dibuja mi cuello e imprégnale de un perfume tan libre como el viento,
borra con sutiles sueños las imperfecciones que abunden en mi cuerpo.
Continúa con mis blanquecinos brazos e imagina al ritmo de cada trazo,
copos de nieve que congelan mis problemas y refrescan mis venas.

Dibuja mi ombligo, pequeño, escondido, de poca gracia pero significativo
y coloca un beso que le de luz a ese punto poco notado por el resto.
Mis manos, largas y esbeltas como las de una pianista predilecta
reflejan un sueño frustrado en cada festival de pianistas destacados.

Dibuja mis piernas, poco delgadas, algo rellenas, no del todo perfectas.
Nublaré mis complejos para que puedas pintar sin rodeos
la parte de atrás de mi cuerpo, bien dotado y mal retocado,
pero bastante deseado por quienes logran soñarlo.

Dibújame completa, creando una esfera que me muestre repleta.
Cada lunar complementa los secretos que hoy se resbalan por el techo
y que reflejan en tus pupilas una figura de ángel estático y sin vida;
porque aunque me observes en perfecta armonía, en calma y tranquila,
yo solo estoy ida; mostrando lo que todo el mundo cree ver,
ocultando lo que nadie logra entender.


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 2 de Febrero de 2008

Renacer Penumbral

Abro mis ojos, parece que el despertar me llena de oscuridad;
el frío sombrío llega a mi mente susurrándome lentamente
suspiros que vienen y van y me llevan seguidamente
hasta el filo de mi balcón, donde te encuentro, luna de ingenuidad.

Comprender que la inmensidad de la noche me trajo ante ti
sería suficiente para cualquier racional que se basa en lo normal.
Necesito tu luz, tu blancura, tu estela de vida que sobre mí radica,
para poder revelar mi interior y nutrirme de tu resplandor.

Eres magia, brillo, eres simplemente ese disco de plata que me rige;
y sigo observándote, sin voltear como en fase de hipnosis.
El frío congela mis párpados y tú, bella luna te apoderas de mi ser
llenándome de aire y elevándome hasta el renacer.

Durante tres fases te muestras sin tabúes ni sorpresas;
simplemente pura y radiante guías a los seres amantes.
Inspiración eres para muchos que te seguimos sin rumbo fijo
y tú, silenciosa respondes con líneas y versos repletos de sentimiento.

En una cuarta fase donde no se aprecia tu pálida cara
yo te siento parpadear en el infinito cielo de penumbras;
te escondes tras un traje invisible ocultando tu faz nocturna
para a los vivientes engañar y cuidar de ellos a oscuras.

Y aquí estoy, viéndote presente sin estar anunciando que algo va a pasar;
luna nueva te encuentras dispuesta a sobre mi impregnar tu esencia.
Mientras muchos humanizan su interior tras el efecto de la luna llena
yo no necesito tu presencia para mostrar lo que dentro de mi gobierna.

Mi pupila va cambiando de color y mis vértebras de posición;
un solo respiro, es inevitable con mis uñas no rasguñar mi vestido,
bruscos movimientos; y me revuelco por la tierra sin control de mi cuerpo.
Sucedió de nuevo, en una chica búho me convertí sin remedio.

Y es que la cautela, la noche, el detallismo, la sabiduría,
son solo sinónimos de lo que conforman cada átomo de mi vida.
Por eso tú, luna, siempre regirás mi verdadero yo, revelando una vez por mes
un búho interno que refleja las verdades ocultas en mi ser.


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 17 de Diciembre de 2007

Labios encontrados

Ubicados en el espacio del resto tomamos el tiempo,
elevando cada segundo a su máximo encuentro.
Cada elemento se une y forma nuestro complemento
logrando que el relleno sea solamente eso.

Un cruce de miradas eterno en donde te siento;
cada átomo de mi cuerpo que gira suspendiéndome en el viento;
tú, yo, lo inexistente que se crea con nuestro sentimiento;
energía envolvente nos atrae acercándonos lejos.

En tu boca se dibuja una sonrisa, en mis ojos se refleja una fantasía;
en tu vista se dilatan tus pupilas, en mis labios se pronuncia una poesía.
De pronto el impulso interrumpe nuestro encuentro
precedido por la muy necesaria incomodidad del momento.

Mi mente se bloquea por completo y cede su puesto
dejando que el impulso y el deseo gobierne nuestros pensamientos;
sin darnos cuenta nuestros labios tienen un acercamiento
creando una sensación que nos lleva hasta el cielo.

El beso se derrama como caudal de miel por mi boca;
ya no te veo, ya no te escucho, ya no te huelo, ahora solo te saboreo.
Tus labios suaves como cual tela de seda
me hacen adicta a esa dulzura que tanto me llena.

Al rozar tu boca una chispa recorre todo mi cuerpo,
inevitable es no morderla, la provocación se alía con el deseo;
rápidas palpitaciones dibujan el camino de nuestros besos
y nos muestran en cada desliz la ingenuidad hecha todo un amor de cuento.

La energía va disminuyendo y los besos van recogiendo su efecto,
mas posar mis labios en los tuyos todavía puedo;
sentir tu respiración cerca de la mía logra seguridad en mis dudas perdidas
que se acogen en tu abrazo de bellas caricias y una hermosa sonrisa.

Un beso te puede transportar a un mundo perfecto
ofreciendo la plenitud a cambio solo de amor verdadero,
una mirada, un segundo de silencio, un acercamiento,
y sin nada de por medio surgirá entre labios un encuentro.

Si un beso es tan divinamente celestial
¿Por qué fijarse en el sexo de quienes se los dan sin problemas?
¿Por qué crear barreras cuando el sentimiento es tan intenso?
Yo simplemente apoyo quienes viven un beso sin importar el resto.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 11 de Diciembre de 2007

Divino Tormento

Una cuerda guinda del techo y al extremo mis manos atadas se encuentran;
viejo cuarto, luces bajas, vacío ensordecedor que congela mi calma.
Mis pies descalzos, mi cuerpo destapado y mi corazón acelerado
me preguntan ¿Qué es lo que ha pasado?

El miedo se alimenta del pánico que corre por mis venas
cuando unas manos bordean mi silueta completa;
de pronto todo a mi lado oscurece tras haberme puesto una venda,
y tú comienzas un juego donde yo soy tu muñeca.

Muerdes mis labios, lames mi cuello y me dices al oído hoy en ti entro;
chupas mis senos mientras tus manos llevas a mi cueva de fuego.
Excitas mi cuerpo y pensar en lo debido ya no puedo,
ahora solo soy cómplice de un desconocido que me quema por dentro.

Mientras te aferras a mis glúteos, tu boca deslizas por mi vientre
y mis labios mojados ya están esperando a que me penetres.
Me llevas a los mil orgasmos tomando mi clítoris con tus dientes
e introduces varios dedos en mi vagina caliente.

Desatas mis manos y las pones en tu cuello buscando que me sostenga,
y me alzas cual esperanza que sostiene a su ángel muerto;
me llevas a una nube elevándome hasta el cielo,
uniendo nuestras almas con besos, caricias, mordiscos y sexo.

Llevas suavemente mis manos de tu pecho a tu pene,
manipulando y siendo dueña del éxtasis que te lleva;
nuestras ganas de tenernos por completo no aguantan este divino tormento
y sucumbiendo ante el deseo abres mis piernas y me penetras muy adentro.

Te acercas a mi oído y me preguntas suavemente
con voz distorsionada, si acaso me encuentro demente;
como amante que se oculta en el viento, estas presente,
pues mi ser nunca con un hombre desconocido se uniría fácilmente.
Debo decirte que tu aroma te delató desde el inicio, aún sin verte.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 7 de Noviembre de 2007

Manipulaciones Mitológicas

En el Olimpo, desprecios sustentados sufren las Diosas
por deseos titiriteros de sus magnánimos esposos;
mientras las miradas frustradas se muestran calladas,
voces sin votos bajo los peplos, se hallan guardadas.

¡Hera! Diosa del matrimonio y divinidad suprema
aunque sus virtudes siempre queden por fuera.
En una nube de celos esta envuelta ella
teniendo que soportar que Tetis importante en la vida de Zeus sea,
obteniendo imposiciones y reclamos por pedir confianza de pareja.

¡Atenea! Diosa de las ciencias y de la sabiduría en la guerra;
surgida del cráneo de Zeus, adulta, formada completa.
Siempre vista como un guerrero por su varonil atuendo,
nunca vista con deseo por los aqueos, troyanos o fieles compañeros;
y bajo su armadura tuvo que esconder todos sus sentimientos.

¡Afrodita! Diosa del amor, del placer y la belleza,
muy buscada por los varones de esa época.
Provocaciones físicas dejaba como una estela
teniendo infinitas aventuras amorosas como consecuencia.
Un objeto sexual solo era considerada ésta.

Tres Diosas marcadas por manipulaciones permitidas,
la Mitología Griega así nos lo indica;
lo que no comprendo es porque aún en estos días
innumerables mujeres y chicas
permiten a hombres decidir que hacer con sus vidas.


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 24 de Octubre de 2007

No es un problema, es un SER

Caminando junto a la línea del tiempo
acciones contrarias es lo único que veo,
cuando al tratar de leer segundos muertos
encuentro historias diferentes por completo.

En un minuto...

Una madre se entrega al descanso eterno
cambiando su existencia por latidos de su pequeño;
un ultimo suspiro da esta joven al viento
muriendo felizmente para que se diera el nacimiento.

En una hora...

Una adolescente prefiere evitarse problemas
destruyendo su feto y algo más que eso;
intercambio de ilusiones, sueños y futuros sentimientos
por próximos años de remordimiento, culpa y sufrimiento.

En un día...

Miles de partos se hacen presentes en muchos seres
pero nada hay peor que la muerte de un inocente,
reacciona y saca el egoísmo de tu mente
pues no tiene culpa alguna el ser que llevas en tu vientre.

En una semana...

Tu conciencia pronuncia en tus sueños la palabra “ASESINA”
y no sabes si dar gracias a Dios o llorar todo el día
por el hecho de que te encuentres en estos momentos viva
gracias a que tu madre supo amarte y darte vida.


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 23 de Septiembre de 2007

Te veo

Te escucho en el silencio profundo,
te escucho en el susurro oculto,
te escucho cuando con los labios sellados
pronuncias el amor en ti y en mí creado.

Te huelo en la almohada en que posas tus cabellos,
te huelo en la ropa que usas a cada hora,
te huelo cuando en las noches de pasión, locura y derroche
impregnas mi piel con tu aroma de amante joven.

Te siento en la brisa que me envuelve y me domina,
te siento en mis miedos como apoyo y fuerza,
te siento cuando a media noche me besas
dejando en mi boca marcas con sabor a gloria.

Te percibo en mis sueños y en mi mente,
te percibo en mi compañía, en ocasiones ausente,
te percibo cuando sin tocarme me tocas
y tus manos me moldean pura y sin incógnitas.

Te observo a oscuras en mi noche permanente,
te observo amplio e inmenso, como al agua y el viento,
te observo cuando sin mirarte te describo
gracias a mis otros cuatro sentidos.

Te escucho en perfecta armonía,
te huelo en aromas que envuelven mi vida,
te siento muy dentro de mi pecho,
te percibo mas allá de mis sentidos,
pero te observo tan solo en una pantalla de negro;
y si Dios me diera la dicha de obtener la vista
te vería de los mas bellos colores
así como los que tienen mi alegría.


Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 25 de Agosto de 2007

Celos sin medidas

¿Qué pasó con nuestro mundo creado?
La magia que de mí salía al leer tus versos
se puso en contra y ha destruido mi cuento
en donde tú eras el poeta y yo tu musa perfecta.

Seres se enredan en mis sueños diarios
e involucran comentarios originando cuestionarios,
al parecer la distancia esfumada aparece de la nada
formando trabas en las nubes de mis fantasías fracturadas.

Nunca supe si me amabas o si me adorabas
y sin permiso te incluí en mi mañana,
ahora siento que pequé por ser inocente
y bautizarte como mi príncipe sin consultar tu mente.

Me adoraste como tu amiga lejana
mientras yo te amaba sin importar la distancia.
Me gustaría un poco de atención de tu parte
a mis sentimientos que tanto te aclaman.

Sueño con leer un “TE AMO” tras varias líneas dedicadas
y poder cortar esa distancia que para mi es nada;
tantas fantasías enredan mi existir y complican mi vivir,
ya no se si es que eres real o la locura juega con mi cordura.

Se que tienes un eterno amor pasado
esclavo de tus errores y prisionero de tus imposibilidades,
pero ella debería estar solo como un recuerdo
y no como un fantasma a tu encuentro.

Tu amor se quedó en lo que pudo ser y no fue
y yo me quedo ahora solo como un tal vez,
disculpa mis celos cegadores de cariño
y guarda esta carta como muestra de que vales más que oro hasta en mi destino.

Ana Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 7 de Agosto de 2007

Prohibido por ser familia

Siempre conmigo estuviste compartiendo nuestros reflejos
pues bien lo recuerdo unidas por un mismo hilo de alimento,
permanecimos suspendidas en agua dentro de una capa de sentimientos
para luego llenarnos de luz con seres a nuestro encuentro.

Perfectamente iguales nos consideraban el resto
cuando de lejos al vernos no notaban diferencias,
mas nuestros labios no guardaban el secreto
al delatar por completo nuestros pensamientos.

Opiniones contrarias, gustos separados, ideales distanciados
nos regían guiados por el destino
que celoso por nuestra divina copia externa
creaba diferencias en nuestras penumbras internas.

Que difícil es verte y no ser engañada por mis pupilas
pues a pesar de todo, mis rasgos físicos tu posees.
Si en silencio dejaras hablar tu cuerpo frente al mío
podría jugar conmigo misma sin chocar con tus sentidos.

Sin embargo hoy que en el vacío me encuentro,
no logro comprender que es lo que siento
y una serie de sentimientos prohibidos invaden mis deseos
al fijarte como pasión y no hermana de nacimiento.

Discúlpame si te asusto con éste sentimiento
pero realmente es lo que por ti siento,
al recordar las caricias inocentes de consuelo
como roces del viento que disfrutan mi cuerpo.

Al amarte, amo tu aspecto que tan solo el mío dibuja;
pero en eso no consiste lo que siento
pues son tus pensamientos antagónicos los que a ti me llevan
y originan el pecado de fijarme en mi propia hermana gemela.

Se muy bien que opinas lo contrario, siempre sucede así;
si en cuerpo y alma te anhelo tú huirás de mí.
Sin embargo noche a noche al oído te susurraré
mil palabras supremas que te harán estremecer.

Lo siento hermana, por haber confundido tu cariño
pero así son las cosas del destino,
tranquila que esto en secreto mantendré
para evitar problemas que lastimen tu ser.

Ana
Cristal Raposeiras Taboada
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

Este poema fue creado: 16 de Junio de 2007