Existen miradas…
Miradas perdidas, afligidas, acongojadas, desterradas y acometidas
danzando en un padecimiento fúnebre de heridas vivas;
se hallan sumergidas y ante su vista el Mundo se disipa.
Incluso de espalda su pesadumbre fatiga cualquier alegría.
Miradas opacas, adustas, iracundas, impenetrables y frígidas
no alcanzan tocar el control y lo sienten recóndito en el empíreo.
Se mantienen por el filo de la inquina desterrando la vida;
socavando la necesidad nociva de destruir fantasías.
Miradas tímidas, frangibles, ensimismadas, sutiles y retraídas
sobrellevan dentro de su obscuridad quimeras incontenibles;
y aunque incapaces son de corporificar e impeler lo sentido,
se alimentan de las esperanzas que se forjan en su hígado.
Miradas luminosas, deleitables, dichosas, diáfanas y castas.
Rocían el motivo con la sutileza que brinda cada suspiro,
acariciando los colores que emanan un acogido regocijo.
Son armonía patente posando en cuadros de ensueños vivientes.
…y otras tantas que andan aflorando de la hondura del alma;
invidentes, logran ver el Mundo más allá de lo que pueden.
Ellos, observan lo imperceptible de cada punto, desmesurado.
Ana Cristal Raposeiras Taboada
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Este poema fue creado: 3 de Mayo de 2009
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